Por la mañana, Charlie decidió encender la tele para mantenerse informado un poco de la actualidad.
Estaba desconectada, por que tuvo que ingeniarselas para conectarla. Estaban todos los cables desconectados y era un modelo de televisión que no había visto nunca.
Después de diez minutos intensos, lo consiguió. La encendió y puso las noticias.
Salía la mujer que decía:
- Ésta madrugada ha vuelto a atacar Edy Franccesco, cabo de la mafia y ex-convicto. Ésta vez los perjudicados han sido un matrimonio joven y una niña de 4 años. El FBI ha empezado una investigación más intensiva para captuar al asesino en serie. Con éstos, ya son 8 víctimas en un mes y se prevee que no pretende detenerse. Si alguien lo ha visto en los alrededores, por favor llamen al teléfono que aparece en pantalla...
- No puede ser. ¿Edy? Hacía mucho que no sabía nada de él y me entero de que es un asesino... ¿Qué le ha sucedido para acabar siendo ese tipo de persona? Espero no encontrarmelo en mi estancia aquí.
Asustado, apagó la tele y se preparó el desayuno.
Pretendía empezar la mañana con energía, así que se preparó un zumo de naranja natural y unas tostadas con mermelada y mantequilla.
Una vez acabó, cogió una chaqueta y abandonó el apartamento.
En la calle, apenas había gente. Se podía divisar algún coche que otro. Era un poco raro, pero miró el reloj y comprendía que huviera poca gente. Eran las 10 de la mañana de un Domingo.
Bajó los últimos escalones y se puso en marcha.
Llegó al quiosco y se fijo en algo un tanto peculiar.
Todos los periódicos de la ciudad tenia en portada al Asesino Edy Francesco y con encabezados del tipo "Edy, el terror de las calles" o "Edy vuelve a actuar".
Compró lo que solía comprar en su ciudad, la revista de coches, y siguió su camino.
Tenía que pasar por el banco a sacar algo de dinero, pero no sabía muy bien donde habría un cajero.
Se acerco a un vianante y le preguntó:
- Porfavor, ¿Me podría decir donde hay cajeros disponibles?
- Sí claro. En la siguiente calle tiene uno.
- Muchas gracias.
Andó hasta que lo encontró. Comprobó el saldo disponible y decidió sacar una pequeña cantidad.
Dio media vuelta y se fue a casa. Encontró un callejón y decidió atajar por ahí.
A pocos metros de adentrarse en aquella calle desolada, pudo observar que si entraba no estaría sólo.
No le importoó mucho y continuó andando.
A mitad de la calle, alguien le llamó. Él se giró y de repente le empujaron contra la pared.
- ¿Qué coño te pasa?-. dijo Charlie cabreado.
Su acompañante sacó una navaja e intentó atracarle.
- ¡Dame todo lo que lleves encima!
- No llevo nada de valor encima, lo juro.
- ¿Cómo que no? Si te acabo de ver que sacabas dinero del banco.
- No he sacado nada y si huviera sido así, no te lo daría-. dijo Charlie haciendose el héroe. - Un momento, ¿Eres Edy? ¿Edy Francesco?
- ¿Cómo sabes quien soy? ¿Acaso nos conocemos?-. cogió la navaja y le rajó la chaqueta.
- Te he visto en las noticias ésta mañana y sé quien eres por que fuimos amigos... soy Charlie, Charlie Patterson.
- No recuerdo a nadie con ese nombre.
- ¿De verdad has olvidado a un amigo de la infancia?
- No puede ser, ¿Eres tú de verdad?
De repente se escuchó una voz que gritaba en su dirección.
- Suéltalo mal nacido...
Edy echó a correr y desapareció en la oscuirdad del callejón.
Se acercó el hombre y le preguntó:
- ¿Estás bien?
- Sí por los pelos. Gracias.
Acompañó a Charlie hasta el final de la calle y se despidieron.
- Ten más cuidado la próxima vez.
Tomó rumbo hacia su apartamento y llegó en un instante.
Subió las escaleras hasta alcanzar su piso, sacó las llaves, abrió la puerta y la cerró.
Se apoyó de espaldas a la puerte susurrando:
- Casi no lo cuento...
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