El trayecto de nuestro joven protagonista hasta Iowa fue cansado, pues tardó cerca de 2 horas en llegar. Había tenido tanta hambre, que se comió los dos bocadillos al poco tiempo de trayecto.
Una vez allí, anduvo un poco perdido, ya que era un estado nuevo para él. Suspiró y caminó hacia su apartamento. Era de un compañero suyo que se lo dejaba hasta que pudiera permitirse algo mejor. No era gran cosa, pero para salir del bache estaba bien.
Llegó a los 15 minutos después de caminar a una velocidad un tanto acelerada.
Abrió la puerta con la llave y dejó caer la mochila encima de una silla que había cerca de ésta.
Se acercó a la cama y se tumbó. Estaba muy cansado del viaje y sólo quería que ese día acabará lo antes podible.
Se despertó después de un largo sueño, y lo primero que pensó una vez levantado, fue en bajar al supermercado a comprar algo de comida. No sabía muy bien donde localizar un, así que seguramente tendría que investigar un poco antes
Cogió las llaves y algo de dinero y marcho hacia la busqueda.
Estaba hambriento. No podía demorarse mucho, así que iba con paso ligero.
Giró la esquina una vez salió del portal y pudo observar un supermercado llamado Erosk. Entró y todo lo que vio queria comprarlo, pero se tenía que ceñir a cosas básicas, pues no había nada en el apartamento y tenía que abastecerse por un par de días.
Mientras compraba, no podía quitarse de la cabeza el papel que le dio esa misma mañana Allison.
- ¿Que quería decir con que nunca me olvidará? ¿Que aun estando lejos, me va a seguir queriendo?
No queria reconcomerse por dentro. Acabó de coger las últimas cosas que tenia en mente y fue rápidamente a la caja.
Tuvo que decidir si ir a la caja rápido, o hacer cola detrás de tanto desconocido. Acercándose a la caja pudo leer:
"Solamente pasar por aquí con una compra no superior a 15 productos"
Charlie se puso a contar cuantos productos tenía en la cesta, y para su mala suerte, llevaba 17, puesto que le tocó hacer cola.
Se acercó y pudo ver que había una señora, un poco mayor que tardaba mucho en irse. Se había puesto a hablar con la cajera y no avanzaba.
Charlie, nervioso por aquella situación, gritó:
- ¿Podrían dejar la charla para otra ocasión? Hay gente esperando.- dijo él cabreado.
La señora le miró despectivamente y se marchó. Desde entonces la cola fluía.
Tras 10 minutos de espera, era el turno de Charlie.
- Serán 15,40 si es tan amable-. dijo la cajera con voz de monótona.
Charlie sacó de su bolsillo un billete de 20, esperó a que le dieran las vueltas y abandonó el supermercado en una milésima de segundo.
Una vez en la calle, observó la venta de un piso cerca de donde estaba alojado él, adjuntando un número de teléfono. Anotó en su lista de contactos del movíl, y al girarse para dirigirse a su casa, se chocó con una chica, perdió el equilibrio y, finalmente, se le cayeron las bolsas al suelo.
La chica preocupada dijó avergonzada, le miró y dijo:
- Perdona, te ayudo a recogerlo.
- Nada, tranquila, soy nuevo aquí y ando un tanto desorientado.
- También es culpa mia, por no mirar por donde voy.
De repente, sus miradas se cruzaron y ambos se reconocieron.
- ¿Chris?-. dijo él dubitativo.
- ¿Charlie? No puede ser... ¿Eres tú de verdad?
- El mismo. Hacía 4 años que no nos veíamos, ¿Desde cuándo vives aquí?
- No hace mucho. Trasladaron a mi padre hace un mes y nos vinimos a vivir aquí con él mi madre y yo. ¿Y tú? ¿Qué te trae tan lejos de casa?
- Me han concedido una beca en el instituo Propter y he venido a aprovecharla.
- La beca Propter? Esa que todos los adolescentes ansian alcanzar? Guau, me alegro mucho, espero que te vaya bien. Siento irme asi tan deprisa pero tengo un poco de prisa. Si algún día te aburres, llámame.
- Lo haré. Aún guardo tu numero.
- Vale. Cuídate.
Ansioso por que ya no era un completo desconocido en la ciudad, cogió las bolsas y se marchó.
Charlie llegó a casa pocos minutos después de haber tenido aquel reencuentro.
- Cuando esté un poco mas instalado, la llamaré-. pensó. Quizás pueda ayudarme a sociabilizarme en este lugar...
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