Trás una noche sin poder dormir, a Charlie se le notaba a la legua que estaba muy deprimido, ya que la única persona en la que podía confiar le había fallado.
Se levantó destrozado de la cama, tenía la sensación de que no le habia servido de nada haberse acostado la noche anterior. Se dirigió al baño para lavarse la car. Su madre se percató del agobio que tenía Charlie y decidió preguntarle:
- Hijo, tienes mala cara. ¿Te pasa algo?-. dijo la madre preocupada.
- Nada mamá. Parece que la beca de Propter no me va a hacer tanta ilusión...
- ¿Por que dices eso? ¿Ha pasado algo?
- Allyson no quiere venirse conmigo a Iowa. Después de todos los buenos momentos que hemos pasado y ahora que la necesito más que nunca, me falla.
- Tienes que entenderla. No puede dejar a sus familiares y amigos aquí y irse sin más.
- Lo sé, pero es una situación que me entristece.
Volvió a su habitación para vestirse y preparar su bolsa de viaje. Su tren salía en 2 horas y tenía que hacer algunas cosas antes de emprender el viaje.
Metió lo esencial: Mucha ropa interior, ropa de vestir, cepillo de dientes etc.
Su madre le había preparado un par de bocadillos para que pudiera tener algo para comer hoy.
Por otra parte, cogió sus ahorros y marchó al comedor a despedirse de su hermano Bob y de su padre.
- Os echaré mucho de menos familía...
- De vez en cuando iremos a visitarte.- dijeron su hermano y su padre al unisono.
- Cuídate mucho hijo.- dijo la madre.
Se acercó a cada uno y les dio un abrazo muy fuerte.
- Espero volver pronto. Escribiré todos los días, lo prometo -. dijo Charlie, y en un leve movimiento, abandonó la casa cerrando la puerta.
- Será meses dificiles sin él.- dijo Bob triste.
- Y que lo digas, hijo... y que lo digas.-
En casa de Allyson reinaba la tranquilidad. Ella sabía que Charlie se iba esa misma mañana, se lo dijo el día anterior mientras habían estado conversando. Pero el orgullo le negaba la capacidad de no ir a despedirse.
En el último momento, hizo un par de llamadas y reunió a los amigos para que fueran a la estación de tren a despedirse todos juntos.
- Hay que recordarle que por algo somos sus amigos.- dijo Allyson animada.
Charlie llegó con 45 minutos de antelación. Compró una revista de un quiosco cercano y la ojeó sentado en un banco.
Al cabo de un rato, cuando vio que su tren se adelantaba 30 minutos, se levantó y marcho hacía su vía.
Abstraído, pudo escuchar que sus amigos le gritaban desde la entrada: ¡ESPERA!
Dio media vuelta, y asombrado, corrió a abrazarlos uno a uno.
- Sabía que no me defraudaríais, sois los mejores.
- El mérito no es nuestro, es de ella...
Se apartaron, y allí estaba Allison, con un papel en la mano.
Se acercó, se abrazaron y se pusieron a hablar.
Sin apenas tiempo de mucha conversación, Charlie escuchó que su tren ya estaba apunto de marcharse.
Allyson le dijo al oído:
- Lee el papel cuando estés de camino. Te quiero.
Corrió, subió al tren y se sentó al lado de la ventana para hacer las últimas despedidas.
Cogió el papel y lo leyó.
El papel decía: "Nunca te olvidaré"
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